Armonía y contraste son dos fuerzas de expresión enfrentadas entre sí. La primera es estática y equilibrada, mientras que el contraste es dinámico. En composición, la armonía es la utilización de los elementos y su colocación buscando la belleza en sí, y da como resultado imágenes tranquilas, naturales, estables, sencillas, uniformes ... Está directamente relacionada con la simplicidad, la simetría, el centramiento, el equilibrio y la redondez. Para encontrarla utilizaremos luces suaves, colores poco saturados y cercanos en el círculo cromático (enlace con más información sobre las armonías de color), buscaremos unidad, equilibrio y simplicidad, incluso centrando el sujeto principal.
En el lado opuesto estaría el contraste, con el que conseguimos una mayor fuerza e impacto visual. Lo usamos para destacar elementos o tonalidades. En este caso necesitaremos luces más duras y contrastadas, colores saturados y opuestos en el círculo cromático, buscaremos complejidad, equilibrios asimétricos, la profusión de elementos. También hay otras maneras de conseguir contrastes, el enfoque (dejando solo una parte nítida por ejemplo) o las texturas (con zonas suaves y otras con mucha textura) son dos formas de hacerlo..

Elegir una u otra forma de expresión dependerá de lo que busques en tus imágenes y de la situación que te encuentres en la localización. Y como siempre, no habrá una mejor que la otra. Lo importante es que si detectas que donde te encuentras al hacer la foto o el momento en ese instante, se acercan más a la armonía o al contraste, intentes reforzar esa sensación con la composición, utilizando las herramientas que hemos visto.

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